AMOR Y CONSCIENCIA

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EL AMOR

Amor

Amor propio

Amor verdadero

Apego adictivo (falso amor)

Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus (John Gray)

Aprender a Amar (Osho)

 

Sobre el Amor: Osho,Rumi, Eckhart Tolle

 

 

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y sus alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vació y carente de sentido, que no puede confiar en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta al confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por sí mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearlas que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de sí mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo le entristece, sin dejarle arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente. Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que le brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el Otro de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida tina experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con, gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tú formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

  • Si el amor es tan grande, tiene que haber alguna disputa, y la lucha no destruirá el amor, se enriquecerá. Si no hay amor entonces os alejareis, os separareis.
  • Cuando amas, tienes paciencia. En Oriente la mente es circular y en occidente es lineal. En oriente un amante puede esperar, sabe que su amado que le ha dejado volverá, de hecho ya está en camino, porque lo opuesto siempre está presente, y siempre que tu amado vuelve después del enfado, el amor es nuevo. Hasta una pelea de vez en cuando te da tono a la vida, no estás en contra de nada. Cuando aceptas profundamente, tienes paciencia, puedes esperar, tener esperanza y soñar. Si la vida es lineal, se vuelve muy impaciente, nadie va a volver.
  • Ninguna persona es tan hermosa como tú piensas cuando la amas, porque proyectas. Esa persona es simplemente ella misma.
  • Tanto si amas como si odias no podrás ver con claridad. Cuando no eliges, tienes claridad, esa realidad es Dios, es la verdad. Amarás, pero tu amor no es una elección, no es una proyección, amarás lo real, cuanto más compartes más creces.
  • Cuando amas a una persona intentas encajarla de acuerdo a ti y a tus ideas, continuarás intentando cambiar al otro, y el ser real no puede ser cambiado, tu sueño se hará añicos.
  • No tienes que crear un sueño alrededor de nadie, comparte sin esperar nada, y así no habrá frustración ni desilusión, ni sufrimiento ni locura. No ni amor ni odio, simplemente ve la realidad del otro, tal y como es, no proyectes, no sueñes, no crees una imagen, no intentes encajar al otro de acuerdo a la imagen de uno.
  • Cuando amor y odio está ausente, todo se convierte claro y diáfano. La mente tiene que amar y odiar, si la elección desaparece, la mente desaparece.

 

  • Muéstrate tal y como eres, dando tu amor pero sin renunciar a ti mismo.
  • El amor propio es la raíz de todos tus problemas.
  • Renuncia al ego y dejarás sitio sólo a la felicidad.
  • Necesitamos el amor de otros, porque no nos amamos a sí mismos. Sólo podéis amar a otros en la medida en que os amáis a vosotros mismos.
  • El que no pide nada a cambio. El amor verdadero no duele.
  • Todos los amores son maravillosos al principio, pero es raro encontrar un amor hermoso al final, y si lo encuentras, ese es un amor verdadero.
  • El verdadero amor: no te hace sufrir, no se convierte en odio. Se consigue con la iluminación. El verdadero amor no tiene opuesto, surge de más allá de la mente.
  • Otra persona consciente en tu vida: Tu eres el único que puede mantenerte en el momento presente, pero si estás con alguien intensamente consciente en ese estado de presencia, te ayudará a acelerar las cosas. (si juntas un tronco ardiendo con otro que no, arderá más rápidamente).
  • Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría por debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación.
  • Si dejas la "yoidad", la mente pierde la cualidad compulsiva y la tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es. En ese momento has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.
  • Primero dejas de juzgarte a ti mismo, después dejas de juzgar a tu pareja. Aceptas totalmente a tu pareja tal y como es y por lo tanto no intentas cambiarla. Eso te lleva más allá del ego, y los juegos mentales y el apego adictivo se acaban.
  • Con la aceptación total se termina la codependencia y entráis juntos más profundamente en el ahora, en el Ser.
  • Cuando las relaciones no tienen sus raíces en el Ser, se convierten en fuente de dolor y están dominadas por los problemas y conflictos. No puedes transformarte a ti mismo ni a tu pareja, ni a ninguna otra persona, lo único que puedes hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación y entre la gracia y el amor en tu vida.
  • Si sigues intentando alcanzar la salvación a través de una relación, te sentirás desilusionado una y otra vez. Pero si aceptas que la finalidad de las relaciones es hacerte consciente en lugar de hacerte feliz, entonces te ofrecerán salvación.
  • La cordura, la conciencia solo puede llegar a través de ti.
  • Cuando empiezas a discutir, te has identificado con una posición mental y defiendes tu sentido de identidad, el ego se pone al mando, estás siendo inconsciente.
  • Puede ser apropiado que señales a tu pareja ciertos aspectos de su comportamiento, estando alerta, sin culpar, acusar ni decir al otro que está equivocado. Si tu compañero/a se comporta inconscientemente, renuncia a juzgarle, ya que proyectarías tu propia inconsciencia en la otra persona y confundirías tu proyección con su identidad.
  • Esta renuncia a juzgar no implica que no reconozcas la disfunción y la inconsciencia cuando la veas. Es ser el conocimiento en vez de la reacción. Te liberas de la necesidad de reaccionar o reaccionarás conservando el conocimiento. Pones luz y traspasas la ilusión. Así se crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las personas y cosas ser como son. Si haces de esto tu práctica, tu pareja no podrá seguir a tu lado y continuar siendo inconsciente.
  • Cuando los 2 llegáis al acuerdo de que la relación va a ser vuestra práctica espiritual, tanto mejor, podréis expresar vuestros pensamientos, sentimientos o reacciones en cuanto se produzcan.
  • Aprende a expresar lo que sientes sin culpar, aprende a escuchar a tu pareja de manera abierta, sin ponerte a la defensiva. Dale espacio para expresarse. El amor no puede florecer sin espacio. Reflejaréis el amor que sentís en vuestro interior. Ese es el amor que no tiene opuesto.
  • El mayor obstáculo para los hombres suele ser la mente pensante y para las mujeres el cuerpo-dolor.
  • Realización del propósito divino y transpersonal de tu relación, se convertirá en un vórtice de conciencia que absorberá a otras personas.
  • Cuando siendo consciente una relación se rompe, es porque no ha habido amor verdadero por parte de uno o de los dos, acéptalo.

 

  • Las cosas que hoy te dan placer, mañana te producen dolor.
  • El amor es placentero y excitante un tiempo. Muchas relaciones amorosas oscilan entre el amor y el odio, la atracción y la agresión.
  • Si no estás presente, las relaciones íntimas pueden acabar fracasando o serán disfuncionales (posesividad, celos, control, retraimiento, resentimiento, necesidad de tener razón, insensibilidad, exigencias emocionales, manipulación, tendencia a discutir, criticar, juzgar, culpar o atacar, rabia y venganza), pueden parecer perfectas mientras estás enamorado, pero va cambiando con las discusiones, conflictos, insatisfacciones, violencia, ...
  • Las relaciones amorosas pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor/odio. Tu existencia adquiere repentinamente significado, porque alguien te necesita, te quiere y te hace sentirte especial, y tú haces lo mismo por ella o por él. Pero esta intensidad tiene una cualidad de necesidad y apego, te vuelves adicto a la otra persona, actúa como una droga, si está disponible te sientes bien, pero si no está, te provoca celos, posesividad, intentos de manipulación mediante chantaje emocional, culpas y acusaciones, en resumen miedo a la pérdida, ¿fue amor lo que hubo en primer lugar o sólo un apego adictivo?.
  • Si en tu relación experimentas tanto un sentimiento de amor como su opuesto, estás confundiendo el apego adictivo con el amor. El verdadero amor no tiene opuesto. Las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor.
  • Muchas veces se confunde la necesidad con el amor

 

 

 

 

José Antonio Martínez García

josea.martinez11@hotmail.es